miércoles, 23 de octubre de 2013

Yoga en familia

Empiezo con mi primer mini artículo del blog, para hablaros sobre la práctica del yoga en familia, una actividad en la cual me formé este verano, y me entusiasma cada día más por sus resultados tan positivos. Si os interesa la actividad, seguir leyendo y conoceréis un poco más sobre ella. Espero lo disfrutéis.






Pasar tiempo en familia, es algo fundamental y muy necesario, especialmente para los niños. La compañía y el cariño de los padres es esencial, pero el compartir con ellos una actividad donde juegan y aprenden algo nuevo, une aun más el vínculo entre ellos. Además, los niños se vuelven más seguros e independientes a medida que van creciendo, cuanto más tiempo le dediquen sus padres desde su edad temprana.

El yoga en familia es una actividad donde los adultos y los niños se convierten en uno. Ya no hay diferencias de edad, todos se convierten en niños que vuelan juntos con su imaginación a un mundo donde predomina la risa, el juego y por supuesto la magia. Para los niños es más fácil conseguir entrar en este ambiente de creatividad y fantasía, son unos expertos, o al menos, deberían serlo. Pero a los adultos, todos sabemos que nos cuesta más. Conseguir dejar atrás nuestros problemas y angustias, para entrar en un mundo donde sólo existe la diversión y la alegría, nos suena a veces a utopía.

Pero lo cierto es que en una clase de yoga, ambas partes logran fundirse en un mismo papel, evadiéndose del mundo real para entrar en un mundo donde la ilusión va por delante. ¿Cómo se consigue? Soltando, liberando, dejando fuera del aula nuestras emociones negativas (vergüenza, miedo, ansiedad, angustia...) para conseguir que nuestro niño interior salga y salte, juegue, ria, cree, invente, baile y hasta cante. Pero de vuelta nos preguntamos: ¡Qué como se consigue!. Pues una vez que estamos dispuestos a desconectar del mundo exterior, el yoga y demás actividades como la musicoterapia, la relajación  y el juego, ayudan a establecer la conexión con nuestro "yo" divertido, inventivo y calmado. Poco a poco todos se dejan llevar, desaparecen las tensiones, la ridiculez y los temores, y de repente todos nos convertimos en monos, sapos, trenes, aviones ¡astronautas! ¡No existen límites! ¡Todo es posible en una clase de yoga!

¡Perfecto! Ya sabemos que toda la familia podemos conseguir entrar en un mundo maravilloso, al cual nuestros hijos querrán volver todo el tiempo (y los adultos también). ¿Y esto en qué nos ayuda? Pues para los niños, el que nos convirtamos en parte de ellos, dejando atrás la figura de responsabilidad de papá o mamá, hace que disfruten mil veces más de la actividad como lo que son, unos niños. Además a su vez, saben que están junto a los suyos, y esto les aporta seguridad en sí mismos, protección, tranquilidad y afecto. Por tanto, están siendo ellos mismos. Si conseguimos que para el niño, la actividad sea un juego en el que se siente más que a gusto, será más fácil que a la vez que se divierte, adquiera unas habilidades y beneficios concretos. Y en cuanto al adulto, el ver a nuestros hijos tan metidos en el ejercicio, expectantes e ilusionados, hace que nos sintamos gratificantes y alegres por ello. Además, el que hayamos conseguido desconectar de nuestras rutinas diarias y posibles preocupaciones, nos hace saber que podremos conseguirlo siempre que nos lo propongamos. Lo que hace que nos sintamos también más seguros, tranquilos y positivos. ¿Y la liberación que hemos sentido tras deshacernos ese rato de nuestro papel de adultos? Pues sí, nos llevamos con nosotros una sensación de liberación, alivio y paz interior.

En resumen. ¿Lo mejor de todo esto? La cantidad de aspectos positivos que hemos vivido, los hemos disfrutado ¡todos y en familia!. Así que ya sabéis, ¡todos a probarlo!.




Escrito por: Yaiza Lorenzo. Diplomada en yoga para niños y familias, con la escuela internacional "Rainbow Kids Yoga" (rainbowkidsyoga.es). Actualmente ofrece esta actividad en Vigo (Studio yoga y pilates Lucía).



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