jueves, 16 de abril de 2015

Los bebés necesitan un contacto real con la naturaleza


Cada vez se confirma más rotundamente los beneficios que trae para los niños el contacto con la naturaleza. El aprendizaje nace de este contacto, y por ello los primeros en beneficiarse son los bebés. Existe una gran necesidad de tener un contacto más real y directo con la naturaleza en los niños de 0 a 3 años. Debemos permitir que los bebés exploren cada textura, cada elemento y cada ser vivo que nos ofrece la madre tierra, buscando el equilibrio entre su seguridad y su libre movimiento.

Cuando hablo de un contacto real, me refiero a que todos sabemos que la naturaleza es buena para un bebé y un niño, pero muchas veces sin saberlo no estamos permitiendo que ese contacto sea de verdad, por los miedos que tenemos nosotros de que se hagan daño o se ensucien. Creemos que al estar al aire libre como en un parque ya surge esa conexión, y no es así. Debemos confiar más en ellos y en el entorno.

La verdadera conexión de un bebé con la naturaleza se da cuando se le permite tocar la tierra y el barro sin miedo a que se manche. La verdadera conexión nace cuando se les permite tocar el agua, sentirla y empaparse si cabe. La verdadera conexión surge al permitir que gatee o ande sobre diferentes terrenos como arena, tierra, hierba, sin miedo a que se caiga o se ensucie. 

Esa conexión no va a darse sólo estando al aire libre o mirando un árbol, si no que tienen que formar parte del entorno, sentir el lugar a través de todos los sentidos para que nazca un aprendizaje real del que nunca se olviden. Por supuesto, todo va a depender de la edad del pequeño, del clima y de las características del lugar. No digo que haya que dejarles por ahí a su aire descuidándolos. Debemos buscar el equilibrio entre su seguridad y el permiso a investigar el mundo a su manera.





Cuando hablamos de bebés pequeños que aun no gatean o andan, se puede disfrutar de rincones naturales con ellos gracias al porteo. Ellos se conformarán con ver el paisaje, escuchar diferentes sonidos (que por cierto les calma), olerlo y si se lo facilitamos tocarlo. El porteo nos permite ser flexibles con ellos pues, podemos dejar que experimenten el tiempo que quieren junto a la hierba o unas flores, comer al aire libre y cuando estén cansados, los porteamos y nosotros seguimos paseando y desconectando de la ciudad.

Así que no hay escusa para no dedicar algún día a conocer entornos naturales nuevos con bebés. Hacer senderismo, paseos en bicicleta, caminatas por la playa o simplemente hacer turismo por la naturaleza que nos rodea, no sólo es posible, si no que tiene múltiples beneficios en el desarrollo del bebé y otros muchos para los niños y adultos.



El porteo es el aliado perfecto para salir a la naturaleza a hacer senderismo o a lugares de difícil acceso con niños.

¿Por qué es tan importante este contacto 
desde la primera infancia?


El ser humano desde sus primeros años conoce el mundo a través de sus sentidos, y es esencial para su desarrollo que conozcan este mundo en entornos naturales y abiertos como el campo o la playa, antes que un aula con objetos o libros.

Un bebé debe aprender lo que es un árbol o una mariposa viéndolo él mismo con sus propios ojos, tocando las diferentes partes y texturas de un árbol, observando en tiempo real como vuela la mariposa, y así con todo. Si se da ese aprendizaje activo y sensorio-motor, a ese niño no se le olvidará nunca lo que ha aprendido. Esa experiencia viva y real la habrá vivido con más intensidad que la que pueda experimentar en un libro con fotografías o unos vídeos, carentes de la percepción sensorial.

Y aquí entra en juego un mecanismo muy importante: la curiosidad del bebé. La curiosidad es el motor de todo aprendizaje, pues tiene mucho que ver con la capacidades de atención y de la memoria. ¿Qué produce más curiosidad, ver como corre el agua por un riachuelo y poder tocarla o ver el agua en una foto o en un vídeo? La respuesta es clara. ¿Hay diferencia verdad?. 

Nadie puede aprender algo realmente sin curiosidad ni motivación. Para que se de la capacidad de atención, primero debe existir ese chispa de curiosidad que durante toda la vida de una persona le llevará a la búsqueda del conocimiento. Y por todo ello, un bebé desde que nace irá aprendiendo de experiencias reales, la naturaleza es su verdadera escuela.




CUANTO MAYOR ES EL CONTACTO, MAYOR SON LOS BENEFICIOS:

- Estar en la naturaleza llevará al bebé a desarrollar sus capacidades como observar, escuchar, decidir, explorar, aprender, errar, caer, corregir y levantarse. Los bebés son verdaderos exploradores y necesitan que les permitamos serlo.

- Su asombro por cada detalle les despertará el interés por conocer el mundo por sí mismo, mientras acompañamos sus pasos, caídas y logros.

- Desarrollan todos sus sentidos, abriendo la llave a un aprendizaje vivencial más eficaz.

- Los bebés y niños que juegan regularmente en entornos naturales tienen mejores habilidades motoras -especialmente el equilibrio, la coordinación y la agilidad- que auqellos que juegan en parques convencionales.

- Jugar y explorar en la naturaleza potencia la imaginación y la creatividad.

- Al ser un entorno más saludable los bebés y niños enferman mucho menos.

- Minimiza el estado de estrés en el carácter y salud del bebé.

- Estar en la naturaleza desarrolla un sentido de independencia y autonomía.

- Los bebés que pasan más tiempo al aire libre tienden a ser más activos y menos propensos a sufrir sobrepeso.

- Se potencia un comportamiento de cooperación y resolución de problemas más eficaz y respetuoso cuando juegan al aire libre habitualmente, a cuando están en un parque o una guardería.

- El mundo natural parece invitar y facilitar las conexiones padre-hijo, así como interacciones más sensibles.

- Jugar al aire libre le concede al bebé mayor confianza y seguridad en él mismo.

- Reduce los síntomas asociados a la hiperactividad o déficit de atención (TDA) y otros trastornos.

- Nace en el bebé una mayor conciencia y sensibilidad hacia el respeto a la naturaleza y su cuidado. 




¿Qué actividades puede hacer un bebé en la naturaleza?

A cualquier bebé le encanta estar al aire libre, se asombran con cada detalle sin tener que llevarles juguetes ni ningún otro objeto. Ellos son felices con los elementos que la propia naturaleza nos regala a todos. Os comparto algunas actividades que podéis hacer con los pequeños de 0 a 3 años para que se nutran de todos los beneficios naturales.


- Conociendo el mundo. Cuando son bebés pequeños, realizar paseos por entornos naturales diferentes cada vez. Llevar al bebé en un portabebés será lo más cómodo para todos. Apagar el teléfono y dedicar ese tiempo al bebé y la unión con el lugar. Háblale de los colores de cada elemento, dile sus nombres y señálale que es cada cosa. Asómbrate como si fueras un niño, siente la brisa y háblale al bebé de los diferentes aromas, sonidos... Cántale canciones que tengan que ver con la naturaleza, y permita que toque alguna flor, el agua, el tronco de un árbol. Este será su primer contacto, y para ellos es algo mágico. Cuando se pueda es ideal pasar toda una mañana o una tarde al aire libre, extender una manta y disfrutar de la calma y los sonidos, dormir juntos la siesta a la sombra, jugar, comer de picnic...



- Potenciando el tacto. Ayuda al bebé a tocar diferentes materiales. Si aun no se desplaza por sí mismo ponle a su alcance varios elementos de los qué el tiene a su alrededor: piedras, ramas, flores, agua, tierra... O también acércale en brazos al tronco de un árbol, a sus ramas y déjale que experimente su textura. Y no sólo puede experimentar el tacto con las manos, si el tiempo lo permite, deja que disfrute de la hierba o la arena con sus pies descalzos.



- La naturaleza en casa. Otra actividad que les encanta es recolectar materiales de la naturaleza para llevarlos a casa, para ese tiempo en el que no podemos salir a pasear. Podemos coger conchas, piedras, piñas, incluso arena y dejar que jueguen en casa con ese material real. En la pedagogía Waldorf incluso existen las mesas de la naturaleza y de las estaciones, en las que se coleccionan materiales naturales según la estación o el tema. Cuando son algo más mayores, con 2 años por ejemplo se les puede decir que escojan las hojas o piñas que quieran llevarse a casa, les fascina recolectar sus pequeños tesoros. Y a la hora de jugar con estes materiales potencian su creatividad e imaginación. Para los bebés más pequeños que ya se sientan se les puede introducir la cesta de los tesoros con varios objetos de la naturaleza.



- El agua y las piedras. El elemento estrella para los bebés es el agua, les encanta mirarla y sobretodo tocarla. Cuando ya andan, podemos acercarle a una laguna, un riachuelo o al mar, y permitirles que busquen piedras y las tiren al agua. Es una actividad que les mejora la atención, la concentración y se relajan mucho. Vigila que el ambiente sea seguro y dales la libertad de que aprendan a hacerlo ellos solos. Pueden tirarse mucho tiempo sólo haciendo esto, así que si puedes, no les interrumpas y relájate tu también. Sabrás que se mojarán, no te preocupes, si el día es bueno, luego puedes cambiarle de ropa. No dejes que se pierdan esta experiencia por eso. 




- Riachuelos. Si visitáis un riachuelo a los peques les encanta ver como la corriente se lleva las flores que tiran o algún objeto. Se pasarán un buen rato repitiéndolo, metiendo los pies y las manos en el agua. Sin duda es de sus juegos sus favoritos, ideal para contarle historias. 



- Abrazar un árbol. Elegir un árbol e invita al bebé a que lo toque, lo acaricie y lo rodee con los brazos. Si te ve hacerlo a ti seguro que se anima, y aprenden enseguida que hay que cuidar a las plantas y árboles. Después anímales a tocar otros árboles diferentes para que experimenten varias texturas. Además ya se sabe que los árboles y el resto de la naturaleza genera una vibración especial en las personas aportándoles vitalidad y calma. 



- Acompáñame mamá/papá. Solemos tener miedo de que un bebé que ya anda lo haga por terrenos difíciles o no muy seguros. Pero un bebé se sentirá con ganas de explorar estos lugares de la mano de un familiar, y sentarán las bases de la seguridad, el apego y su propia independencia. Dale la mano y haz que ande por un camino empedrado, por una cuesta, por un tronco de un árbol caído, o la orilla de un río. Agáchate con él para visualizar mejor flores, el barro y los animales. Ellos aprenden a confiar en ellos mismos cuando lo hacemos nosotros.



- Trasvases. La naturaleza es el sitio perfecto para practicar trasvases. Si el día es bueno les podemos dejar practicar con el agua. Déjale dos cubos o tarros fáciles de manipular para que pasen agua de un objeto a otro. También se puede hacer con solidos como arena o piedras pequeñas. Otra actividad de éxito con la que trabajan la concentración y les ayuda a mejorar habilidades para la vida práctica.



- Juegos con los elementos. Se puede jugar y aprender con todos los elementos de la naturaleza. Por ejemplo. Se pueden llevar palos finos y clavarlos en la tierra, y además a los palitos meterle hojas para hacer una bonita obra de arte. También se pueden crear mandalas (círculos) con hojas, pétalos, palos... Laberintos y cabañas con palos y hojas grandes, castillos de arena y de tierra, etc. ¡¡A dejar todos volar la imaginación!.



- Esconder objetos. En la playa a los bebés les sorprende el que escondamos los objetos en la arena. Ellos se pondrán a escavar hasta descubrir de nuevo el objeto y se sentirán genial por haberlo conseguido. 



- Yoga: imitando a la naturaleza. No podía faltar este apartado. Podemos hacer yoga e imitar un elemento de la naturaleza con nuestro cuerpo para que ellos lo intenten. Podemos hacer la postura de la piedra, del árbol, de la montaña, del pájaro... Según la edad del peque escógelas o te las puedes inventar. Sin duda es una de las actividades que no pueden faltar, los niños aprenden a través del cuerpo y de la imitación. ¡Hacer yoga!.



Hay miles de ideas para hacer al aire libre. En la naturaleza hay un montón de estímulos saludables para trabajar el ejercicio físico, reconocer especies animales y vegetales, respetar el medioambiente, aprender habilidades... Pero lo mejor es que es muy bueno para su desarrollo su salud ¡y la de toda la familia!.

Así que ya sabes, dejar los miedos e incomodidades atrás, dejar que los niños se manchen las manos, la cara y la ropa, permitirles dar algún paso por sí mismos aunque se caigan, es necesario para su independencia (vigilándoles muy de cerca). Si salimos al bosque y no le dejamos investigar, ni mancharse ni explorar, estaremos reprimiendo su instinto de querer aprender por ellos mismos, y se producirá el efecto contrario: les generará estrés y mucha ansiedad.




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Y que disfrutéis con los más pequeños de la naturaleza más bella y salvaje.
¡¡Contarme experiencias!!




Profesora de yoga y relajación, especializada en niños y familias. 
Monitora de Nidra-yoga e instructora de Mindfulness.
Terapeuta emocional y formadora de la Pedagogía Blanca.

yaiyoga@hotmail.es / www.yaiyoga.es


1 comentario:

  1. Ya tenemos nombre para lo que nos explicas. Síndrome de déficit de la naturaleza.
    Yo tengo algunos alumnos .Suelen ser muy muy inquietos y el contacto con la nat. les calma.No hay tantos niñoscon hiperactividad solo que no le damos lo que necesitan...CALMA.
    saludos

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