jueves, 6 de agosto de 2015

Actividades para relajarte en familia


Con la llegada de las vacaciones y el buen tiempo son más posibles los paseos y las escapadas a la naturaleza. Después de tanto esfuerzo y trabajo todos merecemos unos buenos días de desconexión y descanso, y no hay mejor lugar para ello. Aunque cuando esas salidas las hacemos con los niños, a veces las palabras descanso y tiempo en familia resultan difíciles de aunar. Pero en realidad siempre se puede aprovechar muchos momentos en la naturaleza para descansar mente y cuerpo y coger las fuerzas que empezaban a escasear, estemos solos o acompañados.

Por ello esta vez os traigo unas actividades muy saludables para que practiquéis en presencia de vuestra familia al aire libre y todos os beneficiéis de la relajación y la calma que transmiten.


Son actividades que podéis realizar juntos o solos pero aprovechando siempre esa escapada en familia a la montaña, a la playa o al campo. Se trata de captar y disfrutar esos pequeños instantes que nos llenan de alegría y paz: Escuchar una cascada, jugar con la arena, sentir la brisa fresca, respirar conscientemente, observar a tus hijos... 


Técnicas como la atención plena, la meditación, el yoga o los mandalas forman parte de esta lista que sin duda, si ponéis en práctica, vuestra salud y la de todos se verá beneficiada este verano. Y lo mejor, cuando los niños nos ven a los padres practicar esto, ellos mismos los llevaran a la práctica durante toda su vida. ¿Empezamos?

1. Mandala en la naturaleza. 


Un mandala es la representación de un círculo con diferentes formas y colores que se desarrolla a partir de un punto central. Crear mandalas es muy terapéutico, pues son un centro energético de equilibrio y armonía para el entorno y nuestra mente. Como dato os cuento que el psicólogo Carl Jung dijo que pintar mandalas era tan poderoso que le salvó de su locura, y los empezó a usar en terapia como ya muchos profesionales hacen con niños y adultos.

En la naturaleza se pueden crear con varios elementos como piedras, hojas, arena, tierra, flores, palos, conchas... Esta actividad hará que adultos y niños enfoquen su mente totalmente en ello, lo que potenciará la creatividad, la atención y nacerá la calma, entre otros muchos beneficios. 


Os comparto algunos ejemplos con estas fotos:
Sencillo mandala con piedras en el río, bajo el agua.
Me relajé creándolo mientras mi peque jugaba a mi lado. (Eso sí, duró poco... jeje).
O con más tiempo y dedicación podéis crear mandalas en familia como estes de Kathy Klein:


Mandala con varios elementos, obra de www.playfullearning.net
2. Masaje sensorial. 

Esta actividad es mágica, la disfrutan todos los miembros de la familia. Se trata de que uno de ellos se tumbará cómodamente, ya sea en la arena o hierba, dependiendo del lugar donde os encontréis, pero es importante el contacto con un terreno natural.
Se empieza siempre diciéndole al que recibe el masaje que sienta su cuerpo con los ojos cerrados (preferiblemente con pocas prendas de ropa) sobre el suelo, arena, tierra... Que sienta cada parte de su cuerpo de abajo a arriba cada vez más ligera sobre el suelo. Y cuando empiece el masaje sentirá cada caricia que se le irá realizando con diferentes texturas. 

Primero podemos empezar acariciando y masajeando suavemente con nuestras manos. Luego podemos mojarnos las manos y acariciar con ellas mojadas la piel del otro. También se puede dejar que caiga agua gota a gota, o a chorros suaves, por ejemplo con un dosificador, un pequeño spray, un cubo de agua con el que ir mojando los pies, etc. Luego seguiremos con tierra o arena echándosela por encima de la piel y masajeando con ella. Lo mismo haciendo barro para cambiar la textura. Se trata de hacer que la persona reciba diferentes sensaciones, despertando así su sentidos del tacto. Hay muchos elementos de la naturaleza que podemos usar, ya sean algas, conchas o piedrecitas que podremos ir colocando por encima de la piel poco a poco, para que sientan cada una de ellas. También hojas, flores, palos, hierba... Es una actividad sensorial y muy calmante.

Eso sí, hay que tener en cuenta y explicar a los niños que debe ser una actividad agradable y relajante, así que se intentará no salpicar fuerte el agua, o arañar con los palos, hay que tratar de usar cada material con mucha delicadeza a modo de masaje. Cuando lo entiendan les encantará, desarrollan su empatía y su concentración, y se calman casi tanto como el que recibe el masaje.



3. Técnicas de respiración.

Que mejor lugar que atender a nuestra respiración que al aire libre. Cuando encontremos un lugar tranquilo vamos a sentarnos o tumbarnos y a conectar con nuestra respiración. Es buen momento para enseñarle a los niños a respirar de forma correcta, acompañándoles en ese proceso.

Os comparto un ejercicio de respiración para practicar en familia:

Respirando juntos. Esta respiración es en pareja. Siéntate con el niño espalda con espalda, deberéis tratar de sentir la respiración del otro a través de vuestra espalda. Cada uno puede tener las manos sobre su vientre. Al inhalar nota como tu cuerpo crece y se expande, junto con el abdomen, y al exhalar se relaja todo el cuerpo. Anima al niño a practicar al mismo tiempo la respiración, marcando el ritmo juntos. Este juego también les encanta porque al tener contacto con otra persona les hace sentirse más seguros, y les causa mayor interés. También podéis hacer que los niños posen su cabeza sobre vuestro abdomen y sientan vuestra respiración.

RECUERDA que no siempre debemos buscar un lugar y un sitio apropiado. Yo intento respirar conscientemente hasta cuando le doy el pecho a mi hijo, lo veo jugar, cuando voy en el autobús o me estoy duchando. Cuanto más tiempo le dediquemos a sentir y corregir nuestra respiración mejor.


4. Cantar canciones sobre los elementos de la naturaleza.

Podéis cantar alguna que ya os sepáis, o inventaros alguna con elementos que vayáis observando en la naturaleza. ¡Usar vuestra creatividad! 

Y por supuesto, ¡A BAILAR Y DANZAR AL AIRE LIBRE!

Aquí os comparto una que canto en mis clases de yoga y con mi bebé:


https://www.youtube.com/watch?v=kxOnWauUWts


5. Atención plena de los elementos.

Observar como cae el agua de una cascada, tocar la arena y sentirla con los ojos cerrados, sentir los pies descalzos por la tierra o la hierba, percibir el calor del fuego y mirar su movimiento y color... ¿Cuántas veces nos encontramos en un lugar de la naturaleza que no disfrutamos de verdad? Enseñar a los niños a respetar y admirar cada detalle de la tierra es un regalo para ellos y para el planeta. 

Hay prácticas que le encantan a hacer a los niños y podemos hacer con ellos como por ejemplo:

- Abrazar un árbol y sentir su corteza mientras lo acarician con los ojos cerrados. Se puede hacer lo mismo con cualquier otro elemento, una flor, una piedra...

- Caminar un tiempo más despacio de lo habitual, observando cada detalle y contraste del lugar, oler, percibiendo la brisa, sentir el suelo, cada movimiento de nuestro cuerpo... Se trata de la meditación caminando. A los niños se les puede vendar los ojos y hacer sonidos alrededor para que perciban de donde vienen. ¡Les encanta!.

- En la playa, río o piscina, si sabemos nadar nos dejamos flotar haciendo el muerto, y atendemos a los diferentes sonidos, como nos mece el agua, es una auténtica desconexión.




6. Crear y contar un cuento con los elementos.

Inventarse historias con cada elemento que encontremos en el lugar: palos, conchas, piedras, hojas... Es un ejercicio muy creativo, refuerza el vínculo en la familia y ayuda a carlmar la mente. Además podéis llevaros los elementos a casa como piedras, y decorarlas con dibujos para inventar cuentos más fácilmente, o escribirle palabras que ayudan a partir de un concepto.


7. Construir una cabaña.

¿A qué niño no le gusta crear cabañas? Juntar un montón de palos de ramas, hojas... ¡A crear! 




8. Mandala, espirales y castillos de arena.

Ya hemos mencionado al principio el poder de los mandalas. Otra idea de hacerlos es solamente dibujando trazos en la arena. Podemos dibujar laberintos y espirales y recorrerlas mirando fijamente el camino. Esto potencia la calma y la atención a niños y adultos.

También se puede construir castillos de arena, como hacemos la mayoría con niños en la playa. Es algo que les apasiona. Pero animaros a hacer uno a lo grande, con muchas formas y elementos.



9. Pasear y portear.

A veces creemos que si paseamos con bebés o niños pequeños no podemos ir a cualquier lugar de la naturaleza, pero el porteo ayuda mucho a encontrar rincones mágicos cuando el terreno no es el mejor para ir con los carritos o niños andando. Hacer senderismo gracias al porteo no solo es posible, si no que es un regalo para toda la familia. Y mientras los peques van tranquilos pegados a su papá o mamá, podemos aprovechar para practicar la atención plena. ¡A disfrutar del paisaje!



10. Hacer yoga y meditar.

No podía faltar esta opción. Poco tengo que decir sobre ello. Practicar yoga y meditación al aire libre nos genera un bienestar único. Aprovecha los momentos en que los niños disfrutan en la arena por ejemplo, para practicar algunas de las posturas que conoces, o si ellos se animan practicarlo juntos e inventaros posturas en familia. 

Y con la meditación lo mismo. No tienes por qué buscar el silencio o la soledad, a veces parar, respirar y sonreir nos da un pequeño subidón de ánimo y energía. ¡Pruébalo!.




11. Escribir, leer un libro, o escuchar un audiolibro.

Leer un libro o escuchar un audiolibro también es un buen momento para que el adulto desconecte disfrutando de algo que le gusta hacer. Pero no os olvidéis de escribir. Escribir es terapéutico. Aprovechar ese rincón donde estáis para organizar vuestra mente, aquietarla, pasar a la hoja todas vuestras inquietudes o preocupaciones, escribir acerca de vuestras metas... Y si los niños son mayores animarlos a que lleven también su libreta, quizás un diario de aventura donde vayan escribiendo cada cosa que se encuentren, cada sensación e instante emocionante...  


12.  Observar, sentir y disfrutar de tus hijos.

Y de lo más importante: ¡Observa y disfruta de tu familia!.
Guarda en tu memoria cada instante, cada logro, cada sonrisa... Y simplemente relájate viendo como son felices siendo libres en la naturaleza. Cada instante está lleno de vida.






¿Os han gustado las actividades? ¿Os animáis a practicar alguna?
   Si es así ayudadme a acercar mi trabajo compartiendo el post 
y poder hacer así que estas herramientas lleguen a más y más familias.
¡Y no olvidéis en compartir vuestras experiencias con nosotr@s!


Mamá. Profesora de yoga y relajación, especializada en niños y familias. 
Monitora de Nidra-yoga e instructora de Mindfulness.
Terapeuta emocional y formadora de la Pedagogía Blanca.

yaiyoga@hotmail.es / www.yaiyoga.es



3 comentarios:

  1. Gracias por compartir tu experiencia, yo también practico yoga con niñ@s y jóvenes. Tengo un blog y estaba escribiendo una entrada sobre meditar caminando, y quería escribir otro de mandalas con la naturaleza, y al buscar una imagen te he encontrado. Un abrazo, Susie.

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