lunes, 7 de diciembre de 2015

La luz interior de los niños


De vuelta para retomar el blog, os traigo un post especial. Llevo meses de mucho trabajo y nuevos proyectos, y me ha costado volver a sentarme a escribir sobretodo por la aventura de los dos años de mi peque, pero lo echaba tanto de menos y sois tantos los que me lo habéis pedido que tenía que volver, y aquí estoy. Gracias por vuestra comprensión y paciencia.

Hoy os traigo una actividad muy bonita para hacer con los niños. Ya seas madre, padre, abuela, maestro/a o profesora de yoga, ponla en práctica con tus niños, no la olvidarán. Es un verdadero regalo de vida, que recordarán incluso de adultos. Con todos los niños con los que he practicado, ha sido muy emotivo ver cómo les ha llegado, cómo recuerdan con ojitos brillantes el momento de hacerlo todos juntos por primera vez, y sobretodo que los papás me digan cómo lo llevan a la práctica fuera de clase. 

Esta actividad ayuda a fortalecer la autoestima de los niños, a ayudarles a confiar más en ellos y en sus capacidades y por tanto, a empoderarles. Además, lo que explico a continuación, es algo muy positivo para transmitirles qué es lo que pasa con la muerte de un ser vivo, de manera natural y respetuosa. Es perfecto para explicarles qué es el alma.




Y para que entendáis un poco de que va la práctica, empiezo transmitiendoos que todos y cada uno de nosotros debemos comprender que todos tenemos dentro una luz, nuestra alma, nuestro ser, nuestra esencia. Eso es quien realmente somos. Esa luz nos define, nos impulsa a ser y a sentir, y nos da fuerza cuando más la necesitamos. Esa luz es quien nos diferencia realmente, quien alumbra nuestras emociones y pensamientos y quien guía nuestra personalidad, nuestros talentos e incluso nuestro estado de ánimo. Es nuestra luz lo que siempre va a brillar, eternamente.

Es importante explicarle de manera natural a los niños, que nuestro cuerpo es el vehículo de nuestra alma, esa luz. Lo entienden muy bien cuando les contamos que el cuerpo es como un precioso templo o castillo donde vive nuestra luz, nuestra personalidad, nuestro corazón. Y además les ayuda a tomar conciencia de la importancia de cuidar el cuerpo y respetarlo, porque a través de él, cuidamos nuestro mayor tesoro, nuestro mundo interior.


También podemos contárselo con estos ejemplos:


Una persona para poder pasar tiempo bajo el mar y poder respirar, necesita un traje de buzo. Lo mismo le sucede a un astronauta con su traje especial para poder investigar por el espacio. Nuestra alma necesita a nuestro cuerpo para poder vivir en la tierra.


Cuando un buzo decide sumergirse horas en el mar, necesita ponerse su traje especial para poder sobrevivir bajo el agua y disfrutar de ese bello paisaje. Y eso mismo le pasa a nuestra alma. Ya en la barriga de nuestra madre el alma entra en nuestro cuerpo, y en él permanecerá hasta su muerte. Y esa es la mejor parte, lo que muere es el cuerpo.
El alma siempre existe. 


Los niños necesitan que les transmitamos que el alma de alguien nunca muere, solamente abandona el cuerpo para seguir brillando desde otro lugar, desde nuestro recuerdo, desde nuestro corazón, desde el cielo como una estrella... La luz de cada ser siempre brillará.






ACTIVIDAD "Mi luz interior"


Material

- Un candil o un frasco de cristal transparente y liso.
- Pinturas para vidrio o cristal.
- Una vela blanca.

(Tanto el candil que elegí y las pinturas son de la tienda Tiger).


Procedimiento

Una vez elegido el candil o frasco de cristal, decoraremos su exterior con pinturas de colores especiales para ese material. Como la actividad tiene que ver con nuestra gran luz interior, podemos motivarles a que escriban palabras de emociones positivas, corazones, frases motivadoras, etc. 

Mis alumnos escribieron su nombre, otros escribieron "mi luz nunca se apagará", "felicidad", "amor", otros pintaron corazones, el arcoiris... Es totalmente libre.

Cuando esté seco, encendemos una pequeña vela blanca y la metemos dentro. La llama de esa vela simboliza nuestra propia luz interna. 

Explicación

Explicamos a los niños que todos tenemos una luz en nuestro interior. Esa luz, nuestra alma, vive en nuestro pecho, al lado del corazón. Según qué emociones sintamos en un momento o circunstancia, la luz del alma brilla mucho o poco. Cuando estamos tristes, esa luz se hace chiquitita, y en cambio si estamos muy felices, la luz crece y brilla con más intensidad. 

Igualmente, cuando pasamos por momentos difíciles, donde sentimos miedo, angustia, soledad o ansiedad, la luz decrece (si soplamos la vela muy suave los niños en ese momento ven como la luz casi se apaga, pues en la vida hay circunstancias que nos llevarán a hacernos sentir mal), pero sin embargo, si aprendemos a ser fuertes, a sacar el aprendizaje y el lado bueno a las cosas, a ser valientes y positivos siempre, la luz brillará siempre más fuerte y brillante.

Al saber esto, lo más especial, es que nosotros mismos podemos transformar esa luz a través de nuestra intención, de la visualización y del control de nuestros pensamientos y de nuestras emociones. Y sólo el hecho de tenerla presente más a menudo, ya hará que siempre alumbre nuestro corazón. 

El mensaje más importante es que no podemos evitar que nuestra luz se haga pequeña, pues en la vida no siempre podemos impedir ni controlar que no surjan problemas o etapas más difíciles. Pero sí podemos aprender a sentirnos mejor hasta en el peor de los momentos, y eso empieza reconociendo nuestra propia luz, escuchando siempre a nuestro corazón y aprendiendo a reconocer y a gestionar nuestras emociones, en lo bueno y todavía más en lo no tan bueno.

Recuérdales que el cuerpo es el hogar de esa luz, y por eso es muy importante cuidarlo para que nuestra luz pueda brillar siempre sana y salva en nosotros: comiendo conscientemente, bebiendo mucha agua, haciendo ejercicio, cuidando los hábitos posturales, durmiendo bien, etc.


La actividad finaliza cuando se le dice, que uno de sus mayores objetivos en esta vida, es tener siempre presente su luz, cuidarla, hacer que brille hasta en los momentos más difíciles, y aportar su granito de arena para hacer que las luces de los demás seres del planeta brillen con la misma intensidad.
(Es la parte más emotiva)







Visualización de nuestra luz

Sentado delante del candil, invita al niño o niña a visualizar la llama de la vela atentamente entre 30 y 60 segundos, con plena atención en ella. A continuación, pídele que cierren sus ojos, y que la atención la lleve al centro de su pecho. Poco a poco anímale a que visualice en ese lugar su propia luz. Primero haz que la observe, con tranquilidad y atención, y más tarde, que empiece a visualizar como esa luz crece cada vez más, se expande por todo el pecho, brilla con más intensidad. Y mientras esto sucede, siente como se va encontrando cada vez más relajado/a, alegre, feliz y en paz.

Esta técnica de visualización es la que todos, niños y no tan niños, deberíamos practicar todos los días, o por lo menos siempre que nos encontremos decaídos, indefensos o sin fuerzas. También es una técnica que nos ayuda a autonocernos, a conectar con nuestro ser y por tanto, a seguir siempre el camino del corazón, nuestra intuición, que es lo que nos guiará a cumplir nuestro propósito de vida.

El candil lo tendrán en un sitio especial en su clase o aula, y encenderán la vela (con ayuda si la necesitan) cada vez que quieran sentirse bien y conectar con su propia luz. El ritual de la vela les ayuda a coger el hábito con más ilusión al principio, pero finalmente harán este ejercicio visualizando su propia luz sin la vela, en cualquier momento y lugar. Ya sea antes de un examen, en un momento de tristeza, con un problema con sus amigos del cole, etc.

Edad: Se puede hacer con niños a partir de 3 años, respetando sus tiempos e intenciones con la actividad. Con los más pequeños no hace falta explicárselo extensamente, simplemente que decoren el candil, para luego encender juntos la vela, y decirles que todos tenemos una luz en nuestro interior que hay que cuidar para sentirnos felices.


Recuerda que, la felicidad empieza en el interior de cada uno, y no en el exterior.




CUENTO SOBRE EL ALMA 


- El pájaro del alma. Uno de mis mayores tesoros. Ideal para que los más pequeños entiendan lo que es al alma, y la relación que tiene esta con nuestras emociones. Y a la vez, es un cuento que encadila igualmente a niños mayores, adolescentes y adultos. Para mí, no puede faltar en ningún hogar ni en ninguna escuela. Podéis verlo en youtube.




- Malaika la princesa. (Precioso corto en youtube para trabajar la muerte).



Mantra para cantarle a los niños/as (y a nuestro niño/a interior)

Que el eterno sol te ilumine.
Que el amor te rodee.
Que la luz pura e interior guía tu camino.



"De nada sirve ser luz, si no iluminamos el camino de quienes nos rodean".

"Con tu luz externa puedes acabar cegado, con tu luz interna nunca dejarás de ver".

"En toda oscuridad siempre hay luz".

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¿Os han gustado la actividad? ¿Os animáis a practicarla?
   Si es así ayudadme a acercar mi trabajo compartiendo el post 
y poder hacer así que estas herramientas lleguen a más y más familias.
¡Y no olvidéis en compartir vuestras experiencias con nosotr@s!


Mamá. Profesora de yoga y relajación, especializada en niños y familias. 
Monitora de Nidra-yoga e instructora de Mindfulness.
Terapeuta emocional y formadora de la Pedagogía Blanca.

yaiyoga@hotmail.es / www.yaiyoga.es


3 comentarios:

  1. GENIAL! !!!!muchisimas gracias,por supuesto que lo hare y sin dudarlo,lo COMPARTO . Gracias por explicarlo tan bien y tan detallado,lo haces sentir muy fácil. Comparto tu ilusion con el libro, el pajaro del alma,tb lo tengo,es precioso. Un besazo

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  2. Precioso...lo comparto sin dudarlo también. Un abrazo enorme y gracias por estos posts tan profundos, nutritivos y tiernos. _/\_

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    1. https://www.facebook.com/espacioazulbilbao/posts/742828425817163

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