jueves, 18 de agosto de 2016

Los adolescentes también nos necesitan

Para retomar el blog, me apetecía hacerlo con un post sobre la adolescencia. Hace tiempo que vengo estudiando más a fondo esta etapa tan emocionante de la vida humana, y a la vez, reflexionando de la imagen que tiene un adolescente en nuestra sociedad.

Cada vez hay más libros y blogs sobre la crianza respetuosa en bebés y niños. La importancia del apego, la educación alternativa y holística, la disciplina positiva, la inteligencia emocional, etc. Es genial este incremento del interés en estos temas, pues ya sabemos que una sana y feliz infancia, junto con un desarrollo integra,  es esencial para el buen desarrollo del futuro adulto. Pero, ¿Y los adolescentes? ¿Necesitan también los mismos valores y cuidados de la infancia? ¿Tiene la misma importancia dedicarle tiempo de calidad a esta etapa? ¿O ya no nos necesitan tanto? 

Hay también ya una necesidad y un debate abierto para ofrecer a la infancia actividades y dinámicas para la gestión de sus emociones, por ejemplo. Pero, ¿y para los que ya están en la adolescencia? ¿Qué clase de actividades o apoyo les ofrecemos? ¿Alguna donde se les comprenda, se les ayude a auto-conocerse, donde se les muestre respeto tal y como son o donde se les enseñe herramientas para su control mental, emocional...? Ya las empieza a haber, pero en una pequeña minoría de centros, y no precisamente los escolares.

Si nos paramos a pensar, hablar de adolescentes hoy día, es parecido a hablar de un ser descontrolado, conflictivo, sin límites, con ganas de imponerse ante los adultos a la vez que con una pizca de pasotismo ante medio mundo. Personalmente me apena que los adolescentes tengan tan mala imagen para la mayoría de los adultos, ¡cómo sino hubiésemos pasado nosotros por esa etapa! 



En realidad, aunque nos cueste verlo, la pubertad y la adolescencia es una etapa maravillosa, en la que los jóvenes desarrollan su máximo potencial para convertirse poco a poco en todo aquello que un día sueñan ser. Una cantidad enorme de cambios abren la puerta a una increíble transformación del joven al adulto en no muchos años. Cambios no sólo físicos u hormonales, si no también emocionales y, muy importantes, los neurológicos.

El cerebro de un adolescente pasa por una crecimiento y una madurez de la más intensa de toda su vida. Y por ello, conocer cómo funciona el cerebro en la adolescencia es vital tanto para familias con hijos en esta etapa, como para profesionales que trabajan con jóvenes.

Por ello hoy repito en alto, que sí, ¡que los adolescentes también nos necesitan!




¿Y qué es lo que necesitan de nosotros? 

CONOCER. Estudiar esta etapa, conocer qué cambios les afectan (a nivel neuronal, físico, emocional...) Saber esto, nos ayudará a entenderlos y guiarles mucho mejor.
 RESPETO. Hacia su forma de ser, de pensar, a sus decisiones, sus errores...
Nuestra verdadera CONFIANZA en ellos y en su potencial. Esto es esencial.
 AMOR INCONDICIONAL, pase lo que pase, hagan lo que hagan, sean como sean.
ACOMPAÑARLES Y GUIARLES en su propio camino,  en vez de dirigirles o imponerles. 
COMPRENSIÓN y EMPATÍA. Entender realmente qué les pasa, ponerse más en su lugar.
EMPODERAR. Apoyarles y alentarles a perseguir y cumplir sus metas y sueños.
Aportarles HERRAMIENTAS como el yoga, para su gestión y control mental, emocional...





La importancia de su propio auto-conocimiento


En la adolescencia, se despiertan la formulación de unas preguntas muy importantes para esta etapa:


¿Quién soy yo? ¿Cómo soy yo? ¿Cuál es mi camino? 


Es el momento más fuerte de su búsqueda de identidad, y por ello, hay que tener especial cuidado en permitir que sean ellos mismos los que descubran estas respuestas, en darse cuenta de quienes son realmente. Un adolescente tiene muy presente la unión: unión a un grupo, a la sociedad, a su entorno... La necesidad de pertenencia aumenta, y eso puede hacer que el joven se deje influir por ideales que no tienen que ver con los suyos reales, pero que les ayuda a asentarse en un grupo de amigos, por ejemplo. Lo mismo pasa en una familia cuando los padres toman partido en decisiones cómo qué debe estudiar su hijo, en qué debe trabajar, etc. Situaciones como estas conllevan a que el joven pierda el rastro de su propio camino. Ve el mundo igual que otro determinado grupo de personas, en vez de ver el mundo por él mismo, a su manera. Y ello, producirá frustración, agresividad, rechazo, baja autoestima, introversión... En definitiva, la aparición a un vacío existencial, que mucho tiene que ver con la temida y mal entendida crisis de la adolescencia.

Lo sano es saber inspirarse e integrar de cada persona, algo con lo que tú resuenas, o con lo que rechazas, pero manteniendo siempre tu personalidad y tu propia filosofía de vida. Me gusta verlo como estar unido y conectado al mundo, pero primero siempre desde ti mismo, desde tu propio mundo interior, el realmente importante, el que hay que nutrir.

¿Qué hay que hacer para ello? Ofrecer a la adolescencia (y a la infancia) herramientas holísticas con las que puedan conocerse a sí mismos desde el principio. Técnicas que les ayuden a conocer y desarrollar sus talentos, su alto potencial. Técnicas que aumenten y fortalezcan su autoestima y que a su vez, respeten cada paso que se animan a dar, estemos o no siempre de acuerdo. El yoga, la relajación, el deporte, el teatro, la disciplina positiva, la crianza respetuosa, el mindfulness...




Recuerda que, cuanto más queramos apartarlos de sus propias respuestas a esta búsqueda personal, más conflictos provocará en ellos y en su entorno. El papel del adulto, ya sea maestro, padre, madre, abuelo, entrenador... es guiarle en esta búsqueda, alentarles a encontrar su propósito de vida. Y muy importante, regalarles alas y amor, para que ellos mismos planeen su viaje con seguridad y confianza. Sin duda, ello les convertirá en un adulto empoderado y feliz.




"Todo puede serle arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas: el elegir su actitud en una serie dada de circunstancias, de elegir su propio camino". Victor Frankl





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Cambiemos juntos la imagen de la sociedad ante la adolescencia.

¡¡Y os deseo que sigáis disfrutando del verano!!



Mamá. Profesora de yoga y relajación, especializada en niños y familias. 
Monitora de Nidra-yoga e instructora de Mindfulness.
Terapeuta emocional y formadora de la Pedagogía Blanca.

yaiyoga@hotmail.es / www.yaiyoga.es



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