martes, 21 de marzo de 2017

El espacio de la calma en la infancia


Hoy voy a hablaros de nuestro nuevo espacio de la calma. Hace unos meses que aprovechando nuestra mudanza, cambiamos nuestra mesa de la paz en casa por este otro espacio, y hemos ido probando su uso en diferentes sitios y con varios materiales.

Ahora es más habitual encontrar más información sobre este tipo de rincón, tanto en el aula como en el hogar. Existen espacios diferentes pero con la idea conjunta de ser un lugar de relajación voluntario para niños/as. Conocemos la mesa de la paz, de María Montessori, de la que ya hablé aquí. También conocemos el lugar de "tiempo fuera positivo" de la disciplina positiva y luego están los distintos rincones de la calma, la sala de la paz, y más versiones inspiradas en varias de estas.

Nosotros, después de ir probando y experimentando, elegimos poner nuestro espacio de calma en el salón, donde más espacio tenemos y donde más tiempo pasamos al día. Nuestros materiales los tenemos en un rincón y el material está encima de una mesa cubierta con una tela de mandala y una cesta al lado, pero me gusta llamarlo "espacio" porque muchas de las actividades que hacemos no las realizamos sólo en ese rincón, si no que usamos gran parte del salón, e incluso los llevamos al jardín cuando podemos.



Mi objetivo no es sólo que mi hijo esté sentado delante del rincón, esa es una opción, pero también me importa que tenga un lugar en el ambiente familiar con diferentes herramientas a su alcance que pueda usar cuando las necesite (y cuando él quiera, ojo), tanto en el rincón, como en la alfombra o en el sofá por ejemplo. Para mí es algo más que una zona donde resolver nuestros conflictos, gestionar nuestras emociones/pensamientos o relajarnos. Es el espacio especial que le doy a mi vida y a la de mi familia en el que poder desarrollar juntos hábitos saludables para nuestra salud integral. 

Mi hijo tiene 3 años, pero no sólo he creado este espacio por él. Todavía tiene una edad en la que es más difícil que se relaje siempre en él, pues de 0 a 6 años son puro movimiento, libertad y juego. Más bien he pensado en crear un espacio principalmente para mí, en el que mi hijo pueda realizar conmigo mis ejercicios de meditación y yoga. Un espacio en el que a través de mí, de mi propia práctica, él vaya interesándose y descubriendo la suya. Esto es lo más importante. No debemos poner el foco en el niño. El adulto es el guía, el que enseña mediante el ejemplo, el que debe integrar y experimentar en él lo que busca para el niño/a.

Muchas familias me traen a sus hijas/os a clases de yoga desde los 2 años porque los ven muy hiperactivos, porque ven muy necesario que alguien les enseñe a relajarse. Eso está bien, pero insisto, el foco en el niño no. Para que nuestros hijos/as/ y/o alumnos/as aprendan a calmarse y a gestionar sus emociones, primero ha de hacerlo el adulto. Si mamá no está relajada, si grita, si no gestiona su enfado, si no se toma unos minutos al día para respirar conscientemente, ¿cómo pretendemos que sí lo hagan los niños/as? ¿Sentido común verdad?


"Tenemos que encontrar una práctica que resulte agradable para los niños/as. Esto es esencial, porque, si no tenemos en cuenta a los niños y no los incluimos, falta algo muy importante. Y, cuando los niños participan, la práctica también es placentera para los padres".


Mostrándole a mi hijo algunas de mis tarjetas de meditación

También es importante, que cada familia decida qué hábitos les apetece instaurar en su espacio, qué rutinas, actividades o recursos quieren hacer en él. De ningún modo pretendo que con este post hagáis lo mismo que nosotros. Cada persona, cada niño, cada familia es un mundo, así que, experimentar. Lo más importante es que sea un espacio donde estar cómodos, donde pasar tiempo juntos, y donde hacer actividades que os hagan sentiros bien, ya sea solos o acompañados. De hecho en las fotos, podéis ver que el rincón está junto al espacio de juego también, donde tiene sus construcciones. Y es que, el juego libre en los niños es su forma natural de meditar, concentrarse, imaginar, crear...

Yo, como el yoga siempre ha formado parte de mi vida, tenía claro que quería un espacio amplio para practicar mis series de asanas, donde meditar, y tener a mano mis herramientas, que uso desde niña. Ya sean los aceites esenciales, mis cartas, mis figuras o instrumentos de musicoterapia. Suelo aprovechar para hacer mis meditaciones "largas" cuando duermen los peques, y por eso me gusta tener todo en el mismo lugar, para aprovechar bien el poco tiempo libre que tengo para ello. No necesitáis tener todo el material que tengo yo. Yo si no fuera porque los he ido comprando poco a poco para mi trabajo, no tendría tantas cosas. Lo esencial es la actitud, la voluntad, la paciencia y el amor que le pongáis a todo.


Creando la postura de la tortuga juntos, con los muñecos pequeños de animales

¿Y qué hábitos realizamos nosotros en nuestro espacio? Al igual que lavarse los dientes y las manos, dar gracias, saludar o dormir la siesta, hay otros muchos hábitos saludables que quiero transmitir a mis hijos. Los niños de forma natural, viven en el presente. Para que ellos mismos sean conscientes de esa importancia, y para que no pierdan ni olviden esta gran capacidad, hay hábitos que les ayudarán a lo largo de su vida: meditar, ser conscientes de su respiración, integrar afirmaciones positivas y mantras en su día a día, mostrar y sentir gratitud (dar gracias por los alimentos antes de una comida, por ejemplo), transmitir amor hacia los demás (antes de acostarnos, enviarle amor a nuestros seres queridos), aprender a perdonar y a compartir, energetizar nuestra agua y comida, cuidar la naturaleza, leer juntos, etc. 

Algunos de estos hábitos serán como rutinas que LA FAMILIA IRÁ INTEGRANDO EN SU ENTORNO para que los niños a su vez los integren. Y este espacio tratará de invitar mucho a ello. Veréis como poco a poco ellos mismos irán al espacio cuando lo necesiten, o cogerán algún material o amuleto que haya en él. 

Como actividades puntuales podéis practicar técnicas de atención plena (mindfulness), técnicas de visualización y relajaciones guiadas, practicar yoga, crear mandalas a partir de objetos y/o dibujarlos, leer cuentos que traten emociones y valores, hacer juegos de atención, intuición y memoria, tocar instrumentos de musicoterapia para calmarnos, practicar gimnasia cerebral, darnos masajes, etc. 

Neyzan haciendo yoga, el perro contento como lo llama él

A continuación os detallo y os muestro el material que ahora mismo tenemos, aunque se lo voy cambiando de vez en cuando. 

Sobre la mesa que cubre el mandala, tenemos un pequeño jardín zen de arena. Es lo que más usa. Él sabe que esa arena no es para jugar, si no para calmarse removiéndola despacio con el dedo. Si le apetece jugar con arena tiene otros más grandes que ese fuera del espacio. es algo que utilizamos mucho.

Sobre la mesa he dispuesto dos cajas de madera, una encima de la otra a modo de estantes. Arriba del todo y en la cesta tenemos los instrumentos de musicoterapia, que nos encanta a todos, incluido a Náyade, que tiene ahora 3 meses. Tenemos un armonizador, dos cuencos tibetanos y dos carillones de la paz. Y el ordenador lo tenemos en frente al espacio, lo usamos mucho para poner música de relajación al ambiente, o para ver vídeos de yoga infantil juntos.

Además, tenemos plantas, para tener presente a la naturaleza, a las que cuidamos y envíanos amor todos los días. De hecho ahora mismo tenemos lentejas y garbanzos en vasitos que están creciendo. No encuentro mejor espacio como este para ayudar a dar vida a las plantas y valorarlas.

Otros accesorios que veis en las fotos, son el árbol músical, que su sonido nos relaja mucho. La lámpara de Buda que cambia de colores y la usamos para enfocar la atención y entender que todos sentimos un montón de emociones, no  se trata de evitarlas si no de aceptarlas y gestionarlas (cada color se relaciona con una). Para la atención también tenemos el reloj de arena y de agua, la caja con nuestros minerales, las piedras, las velas y algunas láminas y tarjetas.

En la foto también veis una cestita donde le damos nuestro rincón especial a nuestros aceites esenciales y a nuestras mezclas de flores de bach. Pero como tenemos tantos aceites, ahora los guardamos todos en uno de los cajones pegados a la mesa. La aromaterapia en nuestra vida es un auténtico regalo, reconozco que me costaría mucho vivir sin ellos. Nuestra salud física-mental-emocional está muchísimo más fortalecida. Este año no hemos enfermado, apenas hemos sufrido resfriados fuertes, al mínimo síntoma, aceite, y ni rastro. Y qué decir de lo que me han ayudado en el embarazo y el posparto.


Nuestra mesa de la calma

Además de la mesa, al lado, tenemos una cesta con algunos de nuestros cuentos: El monstruo de colores, Respira, la colección de Lucas de Tere Puig, el laberinto del alma, el emocionario, Irene y el enfado, vaya rabieta, Yo te cuento un cuento y tú haces yoga... También los voy cambiando cada semana. Y además de los cuentos usamos mucho las cartas. A Neyzan le encanta las cartas de los animales de poder, que usamos para crear historias o hacer yoga, y las cartas de yoga de La Caja de la calma, de Hippy kids yoga (podéis comprarla aquí). Pronto os hablaré de ella y os contaré una sorpresita. Su material lo tenemos ahora en la mesa también, pero os lo enseñaré en otro post. Yo al meditar suelo hacer una tirada de cartas también y me encantan las de Los misterios de lo femenino o las de los mudras.

Además de los cuentos y las cartas, en esa ocasión teníamos guardados en la cesta el corazón de peluche, para mandar amor a alguien o a nosotros mismos, la botella de la calma, de la que os he hablado aquí, y algunos de los instrumentos que ya mencioné.




Podéis ver dos láminas pegadas en la pared del espacio. 

Una es una lámina con corazones y un sol, donde Neyzan ha pegado fotos de los familiares a los que le enviamos amor cada mañana y noche. A veces al despertarnos lo hacemos de mañana, pero normalmente lo hacemos antes de acostarnos. Me parece precioso que tenga a la gente que quiere, y que lo quiere, en una lámina para darle sentido de pertenencia en la familia. 

La otra lámina es la de las dos promesas, del libro Plantando semillas (una joya por cierto). La leo en alta de vez en cuando, en forma de mantra o afirmación, o cuando él me lo pide, me parece tan bonita. Dice lo siguiente:

"Hago el voto de desarrollar la COMPRENSIÓN necesaria para vivir en paz con personas, animales, vegetales y minerales. Hago el voto de desarrollar la COMPASIÓN necesaria para proteger las vidas de personas, animales, vegetales y minerales".

Una vez por ejemplo, encontramos una mosca nadando en el agua del bebedero del perro. Como siempre que vemos un insecto o animal, le trato de poner en el lugar de ese ser, y le ayudamos. Después de rescatar a la mosca del agua, le animé a sentarnos y mencionar estas dos promesas, para que poco a poco lo vaya integrando. Lo mismo en situaciones con personas claro. En realidad hay un ritual/dinámica para hacer con estas dos promesas, pero de momento me ha gustado la idea de tenerla presente en nuestro espacio y leerla en ciertos momentos con él. Y si creéis que es muy pequeño para reflexionar acerca de estas cosas, os recuerdo una gran frase de María Montessori:


"Siembra en los niños ideas buenas, aunque no las entiendan... Los años se encargarán de descifrarlas en su entendimiento y de hacerlas florecer en su corazón".


Nuestras mañanas empiezan aquí
Concentrado con una de sus herramientas favoritas


Nuestra adorada caja de aceites esenciales, de grado terapéutico

Espero haberos inspirado un poco si os animáis a hacer un espacio especial como esté en vuestra aula u hogar. Dejar que los niños y niñas participen en su creación y den sus ideas. ¡Disfrutarlo!




¿Qué os ha parecido el post? ¿Os gusta nuestro espacio?
¡Contarme vuestras dudas y experiencias!




YAIZA LORENZO

Mamá. Profesora de yoga y relajación, especializada en niños y familias. 
Monitora de Nidra-yoga e instructora de Mindfulness.
Terapeuta emocional y formadora de la Pedagogía Blanca.
Educadora de familias certificada en Disciplina Positiva.


yaiyoga@hotmail.es / www.yaiyoga.es

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